Maduro pide desestimar la causa en Nueva York alegando inmunidad como jefe de Estado
Su defensa presentó dos mociones ante el juez Alvin Hellerstein y sostiene que el tribunal carece de jurisdicción. Cilia Flores se sumó al argumento. La fiscalía responde antes del 2 de octubre y la audiencia quedó fijada para el 17 de noviembre.
El plazo vencía el miércoles y la defensa lo usó completo. Los abogados de Nicolás Maduro presentaron ante el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York dos mociones para frenar el proceso penal que enfrenta desde su captura: una principal, que pide desestimar toda la acusación, y otra alternativa, que apunta únicamente a retirar el cargo de conspiración para cometer actos de narcoterrorismo. El argumento central es uno solo: inmunidad soberana.
Maduro, de 63 años, está detenido desde el 3 de enero en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, bajo un régimen estricto y sin acceso a diarios ni internet. Enfrenta cuatro cargos, entre ellos narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas automáticas. Se declaró inocente. Si las mociones fracasan, el juicio comienza el 1 de junio de 2027.
El argumento y su punto débil
El abogado Barry Pollack sostiene que los hechos que la fiscalía le atribuye habrían ocurrido durante su ejercicio como jefe de Estado de un país soberano, y que por eso los tribunales ordinarios estadounidenses no tienen jurisdicción para juzgarlo. La inmunidad de los jefes de Estado en ejercicio es, en efecto, un principio reconocido del derecho internacional y una pieza básica del funcionamiento diplomático.
El obstáculo es de reconocimiento, no de doctrina. Washington dejó de reconocer a Maduro como presidente en 2019, y los tribunales estadounidenses suelen deferir al Ejecutivo cuando se discute quién encabeza legítimamente un Estado extranjero. Pollack intenta rodear ese punto por un flanco inesperado: señala como incongruente que Estados Unidos reconozca hoy a Delcy Rodríguez, designada por el propio Maduro, y no al hombre que la designó. Cita además declaraciones de Rodríguez y de funcionarios de su gobierno de enero y febrero en las que seguían tratando a Maduro como jefe de Estado legítimo.
Ese gobierno guarda silencio sobre el asunto desde entonces. En Caracas, varios murales con la imagen del exmandatario fueron cubiertos con pintura en los últimos meses.
En su primera comparecencia ante el juez Hellerstein, el 6 de enero, Maduro sostuvo su inocencia, afirmó que seguía siendo presidente de Venezuela y se definió como un prisionero de guerra.
La estrategia de Flores
Cilia Flores, de 69 años, detenida también en Estados Unidos, se sumó a los argumentos de su esposo con un escrito propio. Su abogado, Mark Donnely, plantea que comparte la inmunidad soberana en su condición de primera dama y apoya el planteo en precedentes estadounidenses referidos a esposas de jefes de Estado: los casos de Imelda Marcos, Rania de Jordania y Paloma Cordero de la Madrid.
La defensa cuestiona además la legalidad misma de la captura y el traslado, ejecutados durante la operación militar estadounidense en territorio venezolano de enero. Ese planteo, si el juez decidiera examinarlo a fondo, obligaría al tribunal a pronunciarse sobre una acción militar en un tercer país, algo que las cortes suelen evitar.
El calendario que viene
La Fiscalía federal tiene hasta el 2 de octubre para contestar. El juez Alvin Hellerstein celebrará el 17 de noviembre la audiencia oral en la que se discutirán la inmunidad y la jurisdicción. Recién después quedará claro si el juicio de junio de 2027 sigue en pie.
El expediente avanza mientras en Caracas la transición sigue sin calendario. Los procesos penales contra jefes de Estado extranjeros en tribunales estadounidenses son excepcionales, y la decisión de noviembre fijará un precedente que excede al acusado: definirá hasta dónde alcanza la inmunidad de quien fue capturado por una potencia extranjera y luego dejó de ser reconocido como gobernante por ella.